Editorial

Alejandro Ferreiro, presidente del Consejo para la Transparencia

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A tres años del inicio del Consejo para la Transparencia, comienza una nueva etapa con la renovación de su composición. Nuevas personas se suman para aportar a la tarea de profundizar la cultura de la transparencia en Chile. Junto con agradecer y despedir a los consejeros Juan Pablo Olmedo y Raúl Urrutia, damos la bienvenida a Vivianne Blanlot y José Luis Santa María.
Las dificultades vividas en la renovación del Consejo, obligan a aprender lecciones y a proponer reformas para evitar que, a futuro, las demoras en la aprobación de nuevos consejeros puedan derivar, otra vez, en la parálisis del Consejo. Es inaceptable que el funcionamiento de un órgano quede entregado, en los hechos, al resultado de gestiones en las que intervienen, junto al Senado, el mismo gobierno cuyo cumplimiento de la Ley de Transparencia a este Consejo le corresponde supervisar. Urge establecer mecanismos de subrogancia o integración que eviten que, por falta de quórum, el Consejo se vea impedido de ejercer sus funciones.
Muchos desafíos tenemos por delante. Avanzar hacia una política moderna de archivos resulta fundamental para tener certeza respecto del universo de documentos a los cuales es posible acceder de acuerdo a la ley. La incertidumbre en torno a esta materia no solo revela desorden y disparidad de criterios acerca del registro y archivo de información, sino que abre espacio para la invocación discrecional, y eventualmente abusiva, de alegaciones de "inexistencia" para negar acceso a información. Las nuevas tecnologías de información permiten digitalizar documentos y facilitar su búsqueda mediante descriptores. Muchos de ellos podrían, incluso, ser parte de los contenidos de transparencia activa. En suma, Chile tiene mucho que ganar si adopta las mejores prácticas en materia de registro y archivos. 
Otro desafío es avanzar en el diseño, construcción y puesta en marcha del Portal de Transparencia para Chile. Necesitamos facilitar la presentación de solicitudes de acceso y la recepción de respuestas, concentrando en una puerta de entrada única, amigable y completa, las respuestas de los ciudadanos a las demandas por información del Estado.
Fortalecer el conocimiento de la ley y de los derechos que ella otorga es, finalmente, un desafío permanente y que nos exige siempre iniciativas creativas y eficaces para acercarnos a las personas.
En suma, no faltan desafíos. Tampoco falta el compromiso y la voluntad de abordarlos con la responsabilidad y entusiasmo necesario.