El “Consejo para la Transparencia” existe para promover y cooperar en la construcción e institucionalización de una cultura de la transparencia en Chile, garantizando el derecho de las personas a acceder a la información pública en poder de los órganos de la Administración del Estado.

Por tanto, promueve la consolidación de un modelo de gestión que, inspirado en el Principio de Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública, profundiza la democracia y fomenta la confianza en la función pública sobre la base de la participación ciudadana y el control ciudadano, incorporando experiencias comparadas y mejores prácticas organizacionales.

El rol del Consejo para la Transparencia en nuestro país y en el ámbito internacional, junto con la necesidad de resguardar su autonomía y reputación demanda de su personal, además de una alta calificación técnica y profesional, también, y especialmente, la observancia de altos estándares de probidad y de valores institucionales, cuya efectividad exige una explicitación y regulación particular.

Mantener un comportamiento honesto y ético por parte de nuestros funcionarios y funcionarias, contribuye a generar un ambiente que favorece la acción eficaz y eficiente de la Institución, condición necesaria para que la ciudadanía confíe en la labor que realiza el Consejo, como órgano garante del derecho de acceso a la información pública.

Adicionalmente, la materialización de un Sistema de Integridad en un órgano público, como es el Consejo para la Transparencia, colabora como un elemento más dentro del conjunto de acciones necesarias para hacer frente a la crisis de confianza actual, que se caracteriza por la percepción de corrupción y falta de transparencia que se ha ido arraigando en la ciudadanía hacia el sector público, privado y las relaciones sociales en general. De este modo, este Sistema de Integridad establece estándares de rectitud y corrección que no están sistemática y detalladamente recogidos en los instrumentos utilizados por la administración del Estado.

En el referido contexto, esta Institución ha decidido implementar durante el 2017 un Sistema de Integridad, el cual se entiende como un conjunto de instrumentos internos que fomentan entre sus integrantes un comportamiento apegado a determinados valores que contribuyen a instalar estándares de integridad y que coadyuven, de esta forma, al cumplimiento de la misión y visión institucional. Los valores que son parte de este sistema son: Compromiso de Servicio; Probidad; Respeto y; Transparencia.

Para este 2018, el desafío del Consejo es extender el Sistema de Integridad a las relaciones de servicio que interactúan con los diversos proveedores que colaboran en la consecución de los objetivos institucionales, además de hacer palpable el sistema dentro de la corporación.